27/11/07

Paco, un adéu


Hem anat al funeral de Paco Candel, a la parròquia de Nostra Senyora del Port, a la Zona Franca. Ha estat un acte molt sobri, senzill i maco. Hi havia els alts representants de les institucions (Carod-Rovira, Benach, Pujol, Castells, Tresserras...) ocupant la primera fila. Però només la primera fila. La resta, fins a omplir a vesar el temple, eren tots amics i veïns d’en Paco. El capellà va recordar que la casa dels Candel era una barraqueta construïda al costat de l’església, que Paco va ser escolanet de la parròquia, i que allà mateix on ara hi era de cos present es va casar el 1953 amb la Maruja Martínez, veïna del mateix indret. Allà van batejar els seus fills, la Marujita i en Paquito, i allà van fer les reunions clandestines que la època exigia. Va repassar la llista de rectors que han passat, com el “nostre” Josep Maria Galvany, que va ser rector de l’Esglèsia Major de Santa Coloma i que fa poc va morir mentre visitava Terra Santa. Va dir que als locals parroquials en Paco va fer les reunions clandestines que calia imaginar a l’època, i que de tot i més ja va parlar amb el seu llibre “Història d’una parròquia”.
En acabar la cerimònia –breu, austera, molt cantada, perquè allà funciona una societat coral que va voler agradar tothom- algunes persones van pujar a dir alguns pensaments i reflexions sobre el difunt. Em va impressionar la senyora que es va presentar com a membre del Club de les Bones Persones (han publicat esqueles als diaris), del qual Paco era president. I, de la resta, la coincidència en assenyalar la fidelitat de Paco als seus orígens i al seu barri. Ho van dir tots. Un amic d’infantesa va explicar que quan Candel va aconseguir la fama com a escriptor, els de la colla van donar per fet que l’havien perdut com a veí i com a amic. “Però fa temps que sabem que els temors eren infundats, que Paco s’ha mantingut sempre fidel als seus”.
En acabar la cerimònia al gent feia correts davant del temple, tot comentant l’acte. Un observava que en territori del Paco totes les intervencions havien estat en català, i que fins i tot una noia va fer la broma de passar-se al castellà per constatar-ho. Una altra observació. Els alts mandataris van enllestir ràpid. O tenien molta pressa o no tenien res a dir o no tenien a qui dir-los-ho. Van desaparèixer a bord dels seus cotxes oficials. Tots menys Pujol, que pel que varem veure –es va quedar fins al final- s’ho passava d’allò més bé xerrant i comentant coses d’en Paco amb tothom.
M’ho va fer notar en Marti Gómez. “¿Veus la diferència?”, diu. “Els polítics d’ara no gaudeixen parlant amb la gent; només ho practiquen, falsament, a les campanyes electorals”. Martí, com Candel, no ha votat mai Pujol –ni crec que ho faci en el futur-, però li té un gran respecte. Pujol ho sap i, entre bromes, li retreu que a més de crític, Martí té el defecte de ser de l’Espanyol. De les salutacions cordials, afectuoses, passen als detalls concrets. Quan acomiadem el president Martí ens explica que quan Pujol era propietari d’“El Correo Catalán” no li va deixar publicar una informació exclusiva sobre una estafa descoberta a un banc català –que faria fallida poc desprès per aquest motiu- i que acabava de comprar Banca Catalana. Pujol va argumentar la censura dient que aquella informació atemptava contra els interessos de Catalunya.
Entenc a Martí, perquè conec el seu pessimisme lúcid i el seu radicalisme ètic. Però desprès de tants anys, de tantes jugades insidioses, de veure com és de bèstia la política –la vida-, també entenc Pujol, un home amb conviccions, un polític amb vocació –aconseguida al meu entendre- d’estadista.

23/6/07

Una casita en la leprosería

Pincha sobre la foto y verás todo el álbum

A principios del s. XII el obispo Guillem de Tarroja mandó construir el hospital de Mesells para expulsar de la ciudad a los leprosos. Es lo que el taxista que me lleva haría ahora mismo con los moros y pakistaníes que han tomado - dice- el Raval: expulsarlos a su tierra a ver si así dejan de robar carteras y de meterse con la gente de aquí. Al mismo tiempo que la leprosería se construyó también la capilla de Sant Llàtzer, en la actualidad uno de los pocos ejemplos de arte románico que quedan en Barcelona. Con más o menos altibajos, la leprosería y la capilla se mantuvieron como contenedor de indeseables durante ocho siglos, hasta que a principios del XX cayeron las murallas, la ciudad se expandió y los enfermos fueron expulsados al otro lado de la nueva frontera, en el municipio agregado de Horta. Cuando entramos en Riera Alta el taxista se desboca. Le digo que cuando él llegó aquí algunos catalanes también pensaban que había que expulsar a tanto andaluz como llegaba. Y el tipo pierde los papeles. Quiere expulsarme de su taxi. La capilla de Sant Llàtzer cerró sus puertas al culto en 1913, y con los años la fueron rodeando de edificios hasta quedar prácticamente escondida. Sólo el ábside románico quedó visible en el interior del patio interior de la manzana. El taxista casi explota cuando, móvil en mano, le digo que no tiene derecho a expulsarme y que voy a llamar a la Guardia Urbana. Cuando llegamos a la plaza del Pedró detiene el vehículo junto a la fuente y la imagen de Santa Eulàlia, y una vez ha cobrado, arranca veloz y me enseña por la ventanilla el puño con el dedo medio levantado.

Durante los años en que estuvo oculta a la capilla Sant Llàtzer sólo se podía acceder por los costados, a través de sendos portales de vecinos, uno en el 105 de la calle del Carme y otro en el 140 de la calle Hospital. A mediados de los 90, el derribo de una vivienda en la calle Sant Llàtzer, que cierra el triángulo que es la manzana, dejó a la vista de toda la ciudad el ábside que hasta entonces sólo podían ver los vecinos. El Ayuntamiento recuperó entonces la plaza del Pedró y la fachada y el interior de la iglesia, la cual se destinó a actos culturales y sociales, como los que celebra periódicamente la comunidad de San Egidio. Hasta ahora, en que da un paso más y se propone remodelar toda la manzana. Las remodelación ha empezado por el lateral de la calle Carme, donde la empresa municipal Foment de Ciutat Vella construye un centro cívico y alojará los servicios sociales que ahora están en la calle Erasme de Janer. En lateral de Hospital, el bloque de viviendas a través del cual se accedía a la capilla escondida, también se está restaurando, parece que con la finalidad de convertirlo en un hotel de entidades. También la cúpula lateral de la capilla, en la zona donde está el sepulcro del santo, se está restaurando. La humedad había hecho mella en la madera policromada de la bóveda barroca y han tenido que cuartearla, desmontarla y recomponerla. Las reformas, supongo que celebradas por los vecinos del barrio, tiene un añadido singular. Un ejemplo que mi taxista no logrará entender nunca. Que además de rechazar y expulsar también es posible y conveniente integrar. La totalidad de los "trabajadores" que llevan a cabo las obras son jóvenes menores de 25 años en situación de riesgo social, que aprenden un oficio contratados por la empresa pública Barcelona Activa.

Ana Maldonado, responsable de programas experienciales - los que aúnan la formación con el trabajo-, me explica que en la ciudad funcionan cuatro escuelas taller como la de Sant Llàtzer: la de Can Soler, en Horta/ Guinardó; la de Can Saladrigas, en Sant Martí, y la Báscula, en Zona Franca. En cada una hay trabajando en la rehabilitación de espacios públicos otros tantos equipos formados cada uno de ellos por 56 jóvenes y 7 monitores. Los jóvenes reciben formación y un sueldo adecuado al trabajo que realizan, y acostumbran a tener un 70% de éxito a la hora de insertarse en el mercado laboral una vez acabadas las prácticas, según revelan las estadísticas tras 20 años de experiencia.

En Sant Llàtzer casi la totalidad de los estudiantes son inmigrados con deficiente formación escolar y alta situación de riesgo. Gracias a Antonio y Juan, dos de los monitores, las prácticas de este año han alcanzado un alto grado de excelencia, como puede verse en la foto. En vez de enseñarles pieza a pieza, los monitores animaron a los aspirantes a carpinteros, albañiles, electricistas, fontaneros y pintores a trabajar en equipo. El resultado es esa casa levantada en el interior de la manzana, con tan buena factura que varias personas se han interesado en comprarla. Especialmente después de que alguien colgara un cartel de "Se vende" seguido del número de móvil de un monitor.

12/6/07

La providencia se llama Paco


El escritor Matthew Tree dice que para él es un honor. Un honor muy grande. Paco Se lo mira desde la distancia de su silla de ruedas, se gira hacia Jordi Pujol, con el que comparte mesa, y luego coge del plato una almendrita salada y se la lleva a la boca. Un honor -dice el escritor inglés- presentar el 6º certamen literario Francesc Candel en la biblioteca Francesc Candel y en el barrio de Francesc Candel. Paco roe con los incisivos la almendrita y deja que hable. “Un honor presentar este acto contando con la presencia del gran escritor Paco Candel, al que no tenía el gusto de conocer”. Pujol sonríe. Presiente lo que va a decir. “Un escritor que supo descubrir a los catalanes de toda la vida una realidad que no conocían, una realidad de la que él mismo formaba parte”. El ex president asiente. Matthew sugiere que el nuevo Candel que ha de descubrirnos los sentimientos y la realidad de los nuevos inmigrantes quizás ya esté escribiendo sus primeros textos. Luego asegura que el Candel al que ha tenido el honor de conocer es, por todo ello, un gran escritor. “Porque como dijo Kundera -concluye- los grandes escritores son aquellos que explican a la gente cosas importante que la gente ya sabía, pero que no sabían que lo sabían”.
Candel, repeinado y luciendo el mejor de sus fulares, le escucha en su silla de ruedas, royendo su almendrita. Así sigue, abstraído, cuando la concejal del distrito le felicita por sus 82 años y un grupo de grallers le tocan el cumpleaños feliz y hacen bailar un gegant que reproduce con gran verismo la cara y el cuerpo -embutido en un sayo franciscano- del escritor.
Ahora es el periodista Genís Sinca, que ha organizado una exposición sobre el escritor, quien toma la palabra y anima a los asistentes a visitarla. La ha titulado “la libertad expresiva”, y en ella recoge las diferentes etapas vitales del que define como “el gran escritor de la otra Barcelona”. A Genís le sorprende “la sencillez y modestia del personaje, su altruismo y su generosidad extrema”.
A Paco se lo llevan al escenario para que hable. “¿Quieres decirnos unas palabras?”, le pregunta una concejal que seguramente aún no ha leído “Un ayuntamiento llamado ellos”. Y Candel, concentrado en la almendrita le dice que no. Y la fiesta sigue.
La admiración de Genís Sinca por el autor de “Els altres catalans” viene de lejos. Genís siente predilección por las historias de vida. Ha publicado una biografía de Heribert Barrera y tiene en marcha muchas otras. Al final tendrá una galería de “homenots” nutrida de protagonistas de la transición política. Hace años que visita a Candel en su piso de la calle Foneria, en la Zona Franca, para grabarle recuerdos. “Paco ha sido fiel a sus orígenes”, me explica Genís, admirado. “Lo normal es que hiciera como Manchón, el jugador del Barça, que también vivió en El Polvorí: prosperar y marcharse. Pero no. Él nunca ha querido irse de la Zona Franca”. En sus reiteradas visitas, Genís conoció a Maruja, la mujer de Paco, pieza fundamental y decisiva en su vida. “Ella era la que le conectaba con el mundo real que el escritor traslada a sus libros”, dice Genís. De aquellos encuentros sacó Genís el título de la biografía de Candel, que La Magrana publicará en octubre: “La providencia es diu Paco”. La cosa iba de esta guisa. Salía Maruja al encuentro de Paco y le espetaba: “Paco, que no llegamos a fin de mes”. Entonces Paco cogía la máquina de escribir y refunfuñando gritaba: “La provindencia se llama Paco”.
De aquel piso y de aquel barrio salió “Donde la ciudad cambia su nombre”, del que se llevan impresas 22 ediciones, y también “Els altres catalans”, de las que se han editado 17. “Candel ha sido nuestro Capote o el Tom Wolfe local -dice Genís-. Él hizo antes que ellos nuevo periodismo. Publicó novelas que eran reportajes. Con protagonistas que se rebelaron contra el autor cuando vieron que el libro no sólo explicaba sus historias, sino que les llamaba por sus nombres y apellidos.” Genís no entiende, ahora que conoce a fondo a la persona y su obra, que a Candel no se le reconozca como merece. “Es una cuestión geográfica”, le digo: “el centro no oye el eco de la periferia”.
He quedado con Genís en la residencia donde ahora vive Paco. Los años y los achaques le han obligado a dejar la Zona Franca. Aquí le cuida Joana Garcés, su actual compañera -Maruja murió hace años, y los hijos Paquito y Marujita hacen vida independiente-. Y recibe visitas permanentes de amigos y conocidos. “Paco ha sido un tipo extraordinariamente generoso -explica Genís-. Cuando iba a su casa a entrevistarle, por el piso no cesaban las visitas de gente que venía a pedir algo, a buscar ayuda para alguna cosa”. Mientras le contemplamos en su silla de ruedas, el fular bien anudado y la mirada absorta, Genís reordena pensamientos y lo describe como “un gran tímido que ha dicho escribiendo lo que no se atrevía a verbalizar”. Una persona que comparte la crisis existencial de la época y se inspira en personajes como Hemingwai o Steiner para realizar una denuncia social que cuando se transforma en compromiso político se concreta fuera de los partidos. “Fue senador en 1977 y concejal en las listas del PSUC, pero siempre como independiente -dice Genís-”. Su modelo estaba más cerca de la contracultura y el anarquismo. En esos años acabó construyéndose un personaje público que no debió agradar a los aparatos políticos. Se dejó barba para aparentar más duro, se anudó fulares al cuello para mejorar el aspecto, y se paseaba por el escenario imitando subjetivamente asus admirados Gary Cooper o Jhon Wayne. “En los tiempos que describe en “Han matado a un hombre han roto un paisaje”, las casas baratas eran el Far West y su barrio una ciudad sin ley”, concluye Genís.
Algo más tarde nos encontramos con Marujita Candel en la plaza Rius i Taulet. Nos confirma que su padre, siguiendo el tópico, empezó a escribir después de leerse todos los libros de Van der Mersch -“La huella del Dios”, “Cuerpos y almas”...- que había en el sanatorio antituberculoso donde estuvo ingresado. Y nos asegura que cuando escribió “Han matado a un hombre han roto un paisaje”, su mejor novela, ambos leían a la vez Anna Karenina y Madame Bovary.

27/5/07

Carta al pare, un poema de Pere Rovira



La mar besant-te els llavis,
una ombra d'eucaliptus, una fulla de menta
potser faran somriure el temps
i sentiràs cristalls de veu petita,
de cançons i preguntes, i veuràs uns peuets esborrant-se
sobre l'arena d'una tarda trista.
Tu sabràs que vénen d'un estiu molt feliç
a buscar-te. Nosaltres no hi serem.
Ja farà temps que no serem en els teus somnis
ni en el teu sofriment. Et farem llàstima,
tan vells i tan absurds, sempre encara amb els llibres,
el tabac, la mania de tenir-nos a prop,
sols, en aquesta casa lluminosa,
plantant cara a l'hivern.
La vida t'haurà pres la nostra vida d'ara,
i no ens recordaràs
joves i forts, estimant-te
amb un amor, ja ho sé, que tu voldries
diferent i que haurà canviat poc.
Però l'oblit és natural,
i les coses només tornen quan volen.
Que aquests versos t'ajudin a tornar
a una casa feliç en els dies dolents.

10/5/07

Catalans per voluntat pròpia


Fa uns anys, el propietari de la Fira d’abril de Catalunya, Francisco García Prieto, em va dir que això de la immigració havia canviat. Que els andalusos ja no són els immigrants. Que els immigrants, ara, són uns altres. L’observació resulta obvia. Però vol dir moltes més coses. Si els andalusos com ara ell, que va néixer a Huelva, ja no eren immigrants, aleshores què eren? I el que per ell era més important: amb quina excusa els convocaria a la seva multitudinària festa?

El diccionari de l’Institut d’Estudis Catalans diu que xarnego és el fill d’una persona catalana i d’una de no catalana. O, també, un castellanoparlant resident a Catalunya. Dues definicions que no encaixen a la figura del president Montilla, ni en la de tants milers i milers de catalans. La paraula xarnego, com la de immigrant referint-se als que van arribar fa 40 anys del sud d’Espanya, s’haurien d’arxivar. Perquè, a veure, no havien quedat que era català tothom que viu i treballa a Catalunya i té voluntat de ser-ho? Doncs ja està. Tots catalans. Com diu l’himne del Barça: “tant se val d’on venim, / si del nord o del sud, / una bandera ens agermana”.

El problema del propietari de la Fira d’Abril, en Francisco García Prieto, és que ell potser no ho ha volgut, ser català. I ara es troba que ni és d’aquí ni és d’allà. I que allò que fins ara el definia, la seva permanent condició d’immigrant, també li han presa. Però aquest és el problema de molt poca gent. De fet la immensa majoria, la gent que ha arrelat aquí i aquí han prosperat i han criat els seus fills, els catalans d’origen immigrant, vaja, el que menys volen és aparèixer com anticatalanistes. Del Barça i més catalans que ningú. Observeu si no què fan els fills dels nous immigrants. Estudien i es prenen més seriosament l’aprenentatge de la llengua catalana que els nostres propis escolars. La voluntat de ser-i i de prosperar és en els immigrants el valor principal.

Així que, sis plau, oblidem-nos ja de la paraula immigrant, i de la paraula xarnego, i parlem amb propietat. Catalans de molts llocs i molts orígens. I d’aquí uns anys, de molts colors i de moltes religions. Catalans que ho són amb més mèrit que els que han nascut a Catalunya. Perquè ho són per voluntat pròpia.

1/5/07

Un altre atemptat al patrimoni de l'Empordà!

Parlavà és un municipi privilegiat de la plana empordanesa, segons diu la seva web municipal. Un municipi que s'enorgulleix de la seva història medieval i de les seves manifestacions culturals, entre elles la del seu cor de veus masculines. Parlavà té un alcalde de CiU, Isidre Jordi i Bofill, que va destacar per la seva sensibilitat i dedicació al poblat ibèric d'Ullastret. I té com a veïns a gent principal de tot el país, alguns d'ells d'anomenada nacional. Parlavà té també un petit nucli pedani anomenat Fonolleres, en el que viuen -conviuen, i força bé- una comunitat autòctona minvant i una forana creixent, aquesta última composta en la seva totalitat per barcelonins. A Fonolleres hi ha una església del s. XVII -a la web municipal diu que és romànica- i té una plaça i uns carrers en els que encara és possible trobar l'ambient rural del poble agrícola que va ser. Exactament la web diu que "Fonolleres és un nucli situat al costat del riu Daró, on es conserva en bon estat l'església romànica dedicada a Sant Cristòfol, i encara es pot trobar algun testimoni residual d'un antic castell. L'estructura del nucli, de petites dimensions, juntament amb el seu emplaçament, fa que ens trobem en un indret on es pot gaudir d'una tranquil·litat extraordinària, enmig d'un paisatge típicament de la plana empordanesa".
Doncs ara mirin les fotos (aquí hi ha la col·lecció complerta) i vegin de quina manera una actuació municipal pot destrossar aquest paisatge ideal, malmetre l'harmonia d'un indret tranquil, exasperar els veïns que han vist com davant de casa seva s'han instal·lat aquest armaris de formigó i llauna que contrasten amb les seves parets de pedra, i, en fí, com es pot fer malbé el patrimoni comú.

26/4/07

La premsa local interessa el poder


El president de la Generalitat i la vicepresidenta del Govern van aturar-se durant la Diada de Sant Jordi davant de la parada de la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (Favb). A la foto, l'Andres Naya, editor de la revista CARRER -òrgan de la Favb i referència del periodisme crític de la ciutat- explica els continguts de la darrera revista, dedicada a la memòria de Josep Maria Huertas Claveria. Entre els dos hi ha l'Elia Herranz, cap de redacció i maquetació de la revista.

25/4/07

La libertad

Els va endegar com ningú.

Ara José Antonio Labordeta s’ha fet gran i te delicada la salut

Però el seu himne perdura.


23/4/07

Montjuïc, memoria animal



El Ayuntamiento quiere hacer de Montjuïc el parque central de Barcelona. Como el Tiergarten de Berlín, la Casa de Campo de Madrid, el Bois de Boulogne parisiense o el Hyde Park de Londres. Realidades incomparables en forma, extensión y usos, a mi modo de ver, pero que aquí, llevados por el entusiasmo preelectoral, incluso nos lo podríamos llegar a creer. La propuesta municipal la anunció el alcalde Hereu en un acto multitudinario celebrado hace unas semanas en la sala oval del Palau Nacional. Un acto muy vistoso en el que se presentó el libro Montjuïc, Barcelona parc central,publicado por el Ayuntamiento y editado por Ferran Ferrer Viana, un gestor de prestigio que demostró saber cómo lograr que las empresas privadas inviertan en asuntos públicos mientras dirigió el Institut del Paisatge Urbà. Pues bien, ahora desde la dirección de desarrollo corporativo de la macroempresa de servicios municipales B: SM, encargada de gestionar la montaña, Ferrer Viana ha confeccionado un libro muy atractivo en el que destacan las numerosas fotografías, varios estudios sobre el pasado, presente y futuro del lugar, unos anuncios que no parecen anuncios, y numerosas opiniones de ciudadanos y ciudadanas ilustres en las que no faltan las de quienes - desde la afinidad y la lealtad- reconocen que llamar a Montjuïc "parque central de Barcelona" y pretender compararlo con los grandes parques/ pulmón de las ciudades mentadas es "ampuloso y poco realista". Tan construido y repleto de instalaciones culturales, deportivas y de ocio como la montaña está, apenas si alcanza méritos para considerarlo un parque a secas.

Leyendo las opiniones de estas personas uno descubre hasta qué punto la relación de los barceloneses con Montjuïc sigue siendo ambivalente. La mayoría explica que desde aquel cerro se bombardeó la ciudad en varias ocasiones - en el XIX los cañones de Espartero escupieron 1.064 proyectiles exactamente-, y cómo esa animadversión hacia lo que Josep Maria Castellet llama el tercer piso de la montaña, se mantiene viva porque el castillo sigue estando donde estaba y bajo jurisdicción militar. Otra cosa son los pisos segundo y primero,los niveles que acogen a las instalaciones deportivas y culturales y jardines y fuentes en los que media Barcelona correteó un día detrás de una pelota o de una muchacha. Porque, como recuerda Manuel Vázquez Montalbán en Barcelonas,mientras la alta burguesía local marchaba los fines de semana a sus casas modernistas de Viladrau o Caldetes, las clases populares se "perdían en la gran reserva verde que era Montjuïc, el lugar donde el pueblo comanche podía huir en busca de las libres praderas".

Montjuïc mantenía hace cuatro décadas - antes de que aparecieran las instalaciones olímpicas y otros equipamientos de todo tipo cuya construcción aún no ha cesado- abundantes espacios en los que era posible perderse en un espesor de flora y donde vivía una particular fauna. Porque en Montjuïc no sólo ha habido nidos de cernícalos en las grietas del Morrot. También podían verse todo tipo de pájaros comunes, mirlos, abubillas, gaviotas, bisbitas, gorriones molineros, o pardillos y trigueros. Por no hablar de los sapos y las reinetas que se aparean en la balsa de la Foixarda, una hendidura en el terreno que permite la contemplación de la ciudad turística de predominio japonés con la vida salvaje y todo ello sin moverse del mismo banco.

Esta presencia animal quedó grabada en las retinas de los personajes que escriben, como puede verse en la evocación de Josep Maria Benet i Jornet, quien recuerda haber llevado a pasear desde su casa de la ronda de Sant Antoni hasta los prados de Montjuïc al corderito que un tío había regalado a su vecinito Enriquet. "Dur el be a pasturar a Montjuïc - escribe nuestro famoso dramaturgo- era una excusa com tantes d´altres per, d´alguna manera, sortir al camp i anar a berenar a una font".

De agendas y de animales da cuenta también la canción de Josep Maria Espinàs: "Vaig comprar-me una agenda el primer de gener / per saber cada dia el que havia de fer. / Déu meu, si n´hi trec, de suc! / Jo treballo com un ruc! (...) El diumenge a la tarda vaig anar a Montjuïc, / vaig trobar-hi una noia i ens vam fer amics. / Vaig quedar per l´endemà. / Com que no era una feina, / no m´ho vaig apuntar." En verso faunístico evoca también Serrat su "carrer fosc i tort que té gust de porc i nom de poeta": "El meu carrer / no val dos rals: / són cent portals / trencats a trossos / i una font on / van a abeurar / infants i gats, coloms i gossos".

Francesc Candel, que ha nutrido su obra literaria con las historias humanas que tenían a los barraquistas de Montjuïc por protagonistas, trae a los toros a su relato. Los toros por abstracción, porque de lo que habla en realidad es de los aprendices de novillero que se entrenaban en las inmediaciones de Can Valero, el famoso barrio de barracas. También Màrius Carol recupera de la memoria la imagen de una montaña en la que años atrás "encara de tant en tant se sentia el tret d´una escopeta que havia fet blanc en un conill" y a la que las familias subían en romería los Miércoles de Ceniza, para "celebrar el medieval enterrament de la sardina". Las referencias faunísticas siguen en los textos del dibujante Pasqual Ferry - que llegó a ver cisnes, ranas y hasta ciervos-, del periodista Juan Pedro Yañiz, que evoca a un toro y de Isabel Clara-Simó, que recuerda haber llevado a su hija montar a caballo a la Foixarda.

Pero la mejor referencia, la anécdota impagable no está en este libro - ¿quizás porque no es políticamente correcta?- sino en el que Robert Hughes publicó hace dos años con el título Barcelona, la gran hechicera.Allí explica que con motivo de las Olimpiadas debía celebrarse un acto presidido por el Rey en la sala oval del remodelado Palau Nacional, donde debido a una imprevisión se habían dejado entrar a cientos de palomas, que habían nidificado en las repisas interiores. El riesgo de que los animales defecaran sobre los ilustres convidados era más que una probabilidad. Tenían horas para solucionarlo, y ningún halcón a mano para echarlas del recinto. Así que optaron por un plan B. Hughes y dos tiradores se subieron a los andamios provistos de escopetas de perdigones - "así, si fallábamos, no estropearíamos las florituras de yeso pintado"- y dedicaron medio día a practicar el tiro al pichón. Cuando se cansaron de disparar y viendo que la población de palomas seguía más o menos intacta, abandonaron sus posiciones escopetas en mano. Al salir a la terraza se toparon con un grupo de policías que les apuntaban "Lo que ellos veían - escribe Hughes- no eran tres tipos cubiertos de polvo con unas inofensivas pistolas de aire (...) sino tres terroristas vascos dispuestos a asesinar al Rey de España."
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P.S.:
L'au de la foto és un xoriguer dels que viuen al Morrot. El dibuix és la portada de l'obra de Benet i Jornet ("La Cenicienta, tal vez sí, tal vez no").

16/4/07

Trobat a la web



"Durante años repetía constantemente lo monótono y peligroso de mi trabajo, y lo llamaba monótono porque siempre corría el mismo tipo de peligros, y yo lo sabía, ya nada me sorprendía. Sin embargo, ahora cambiaría estos plásticos trenzados que soportan mi espalda por el palo de aluminio y sus cerdas rígidas y carcomidas. El Raval es, sin duda, un escenario digno de recordar. No podría olvidarlo jamás..."